Irlanda es una tierra de leyendas, de cuentos de hadas, duendes y brujos, y como no podría ser de otra manera la capital del país también tiene sus propias leyendas, la más conocida es la de
Molly Malone, inspiración de muchas canciones del folclore irlandés; su historia dice así:
'In Dublins fair city, where the girls are so pretty, I once met a girl called sweet Molly Malone, As she wheeled her wheelbarrow, through the streets broad and narrow, Cryng cockles and mussels...'
Cuenta la leyenda que era una mujer que trabajaba como pescadera de día y como dama de compañía de noche, desde su muerte se convirtió en un emblema de la ciudad, y actualmente se puede contemplar una estatua en su honor en Grafton Street, muy cerca de la fachada del
Trinity College.
Un dato curioso: ¿Has visto la película
La Naranja Mecánica? Precisamente la canción que canta el vagabundo que sale al principio de la película es la de Molly Malone.
Pero ¿quién ha dicho que esta ciudad sea tradicional? al contrario, a pesar de contar con numerosas leyendas y la típica imagen del pelirrojo pecoso con una pinta de cerveza, Dublín es mucho más que eso. Se ha convertido en una ciudad multicultural, y con muchisimo ambiente. La zona para salir es
Temple Bar, un barrio en el centro de la ciudad que debe su nombre al pub homónimo. Aquí podrás encontrar salas de conciertos y clubs, ¡no te lo puedes perder durante el fin de semana! Los pubs cierran a las 11 de la noche en invierno y a las 11.30 en verano.

A pocos metros de Temple Bar fluye el río Liffey, te recomiendo que lo recorras hasta encontrar el puente del medio penique, se llama porque su forma recuerda al canto de una moneda, y porque en un principio se tenía que pagar esta cantidad para poder cruzarlo.
Dublín es una ciudad mágica, que combina lo antiguo y lo moderno, sus leyendas la hacen todavía más atractiva y especial, ¿aún estás pensando si vas a visitarla?